Existen un gran número de posibilidades a la hora de elegir el método que mejor nos convenga para mantener unas relaciones sexuales plenas, pero sobre todo seguras.
Como casi en todos los aspectos de la vida, es la mujer la que tiene que cargar con la responsabilidad de tomar estas medidas, ya que por lo general los métodos anticonceptivos que existen en el mercado están destinados casi en su totalidad a ellas.
Los métodos hormonales eficaces
- Implantes subcutáneos. Consistente en una diminuta varilla de 4 cm. de longitud aproximadamente, que contiene una hormona única, que va liberándose paulatinamente produciendo un efecto anticonceptivo prolongado. Puede ser de una o dos varillas dependiendo de la duración de su efecto.
Se coloca en el antebrazo a través de una mínima incisión que no provoca ningún tipo de molestia. Tiene una duración de entre 3 y 5 años además de una eficacia muy elevada, similar a la del resto de anticonceptivos de gestágenos; comparte también los mismos efectos secundarios. Su principal ventaja es la comodidad de olvidarse de que se lleva durante 3-5 años.
Aunque también tiene sus inconvenientes, como son sangrados irregulares o la ausencia de sangrados menstruales, que no tiene porqué resultar preocupante para la mujer que hace uso de él.
Puede implantarse durante la lactancia. Su coste es de unos 160 euros. Pero también debemos tener en cuenta que este tipo de método solo previene el embarazo, no las enfermedades de transmisión sexual.
- Inyectables. Existen dos presentaciones, una mensual y otra trimestral.
El inyectable mensual es un anticonceptivo combinado ya que contiene dos hormonas –estrógeno y gestágeno– actúa de forma similar a como lo hace la píldora.
El inyectable trimestral contiene una única hormona (gestágeno). Son métodos muy eficaces pero, al igual que ocurre con los otros métodos hormonales, se requiere la consulta con un especialista que es quién debe valorar la conveniencia o no de su uso.
No previenen el contagio de enfermedades
- Parche. Similar a una tirita pero de mayor tamaño, de 4,5 cm. de lado y menos de 1 mm de grosor, se sitúa sobre la piel. Contiene hormonas, al igual que el resto de métodos hormonales, y las va soltando mientras que son absorbidas a través de la piel.
Los efectos secundarios y la eficacia son como las de la píldora ya que se trata de las mismas hormonas, aunque la vía de administración es diferente.
Se coloca el primer día del ciclo sobre la piel un parche que se cambiará cada semana durante tres seguidas. A los 21 días, disponemos de una semana de descanso donde no se aplica ningún parche, momento en el que se presentará el sangrado menstrual. Debe colocarse en una zona del cuerpo sin cremas para que no se despegue y nunca en el pecho, generalmente los sitios mas adecuados son la nalga o el vientre.
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