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El libro del placer, Kamasutra I

Escrito por Covadonga / 16 de febrero de 2009

Seguramente uno de los libros más populares de la historia de la “literatura”. Todo el mundo habla de él pero son pocos los que han practicado todas las posturas, además de las más conocidas. ¿Queréis saber cuáles son? Pues aquí las tenéis:

La balsa

La pareja se sienta frente a frente, se sujetan por los brazos y se balancean mutuamente. La mujer coloca las dos piernas sobre las piernas de él. Siempre cogidos de los brazos han de sincronizar sus movimientos.

El placer en esta postura se logra con una fricción lenta entre el pene y la vagina, ya que no se logrará una penetración profunda por la posición de los cuerpos.

La Explosiva

La pareja se coloca en posición vertical, de pie, frente a frente. Él se equilibra adelantando uno de los pies para abrir el ángulo de las piernas. Ella levanta ligeramente una de las suyas para apoyarla sobre el muslo del hombre. Este puede ayudar a su compañera sujetando la pierna con la mano.

Esta postura es más sencilla si él es más alto, ya que le permite doblar las rodillas para lograr un mejor ángulo de entrada a la vagina.

La profunda

Esta es una posición de penetración total, como su propio nombre indica. Con las piernas elevadas y abiertas, ella coloca sus piernas en los hombros de él, que apoyará sus manos para ajustar el movimiento.

Puede parecer complicada o incómoda, pero vale la pena probarla porque facilita la penetración absoluta y un contacto genital inmejorable: los testículos se posan suavemente entre los glúteos y el clítoris se encuentra presionado por la abertura de las piernas. La dificultad para besarse y la distancia de los rostros también pueden ser muy excitantes para ambos.

La catapulta

Elevar las caderas, en el caso de las mujeres, es una excelente forma de obtener placer, ya que pone en contacto con el cuerpo del hombre áreas del suyo que, en posiciones más usuales, no se acarician. En este caso, el hombre se arrodilla dejando que ella apoye los glúteos en sus muslos. La mujer puede extender sus piernas en el torso del varón o doblarlas descansando las plantas de los pies en su pecho.

El hombre tiene fácil llegada al clítoris, por lo que puede estimular la zona con las mano. El ritmo lo marcan ambos, de acuerdo con el deseo de ambos y la elasticidad de la mujer.

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